Joan Salvador Escala Arnau

“Más de 25 años ayudando a pacientes a recuperar calidad de vida con un enfoque claro, honesto y personalizado.”

Especialista en patología cervical y lumbar · Tarragona / Reus

“Más de 20 años de experiencia y miles de intervenciones me han enseñado que, en cirugía de columna, la precisión, la honestidad y la calma del paciente son tan importantes como la técnica quirúrgica.”

- Joan S. Escala

Cirujano especialista en columna

La hernia discal cervical se produce cuando uno de los discos situados entre las vértebras del cuello se degenera y se desplaza, pudiendo comprimir una raíz nerviosa o la médula espinal.
Esta compresión suele provocar dolor intenso que se irradia al brazo (braquialgia), así como hormigueo, pérdida de sensibilidad o disminución de la fuerza.

En muchos casos, el tratamiento inicial es conservador, mediante medicación, fisioterapia o infiltraciones.
👉 Cuando estos tratamientos no alivian los síntomas o aparece afectación neurológica, se valora el tratamiento quirúrgico.

hernia discal cervical


¿En qué consiste la cirugía de la hernia discal cervical?

La intervención quirúrgica se realiza habitualmente por la parte anterior del cuello, aunque en situaciones concretas puede abordarse por la parte posterior.
El objetivo es descomprimir y liberar las estructuras nerviosas afectadas, protegiendo la médula espinal y las raíces nerviosas.

Durante la cirugía se realiza:

  • La extracción del disco afectado (discectomía cervical)

  • En algunos casos, la ampliación del espacio de salida del nervio (foraminotomía)

  • La estabilización del segmento mediante implantes específicos

  • Y, si es necesario, la fusión del segmento utilizando injertos óseos


Recuperación tras la cirugía

Tras la intervención:

  • Se coloca un drenaje temporal que suele retirarse a las 24 horas

  • Es frecuente notar dificultad para tragar (disfagia), que generalmente se resuelve en pocas semanas

  • El alta hospitalaria suele producirse al segundo día

  • Se recomienda el uso de un collarín blando durante las primeras semanas

La mayoría de pacientes experimentan una mejoría progresiva del dolor y de los síntomas neurológicos.


Riesgos de la cirugía cervical

Como en cualquier intervención quirúrgica, existen riesgos, aunque son poco frecuentes.

Los riesgos específicos incluyen:

  • Lesiones neurológicas (médula espinal, raíces nerviosas o duramadre)

  • Lesiones vasculares (arteria vertebral o carótida)

Estas complicaciones son excepcionales (alrededor del 1%).
Cuando la compresión nerviosa ha sido prolongada en el tiempo, es posible que la recuperación neurológica sea incompleta o más lenta, incluso tras una cirugía correctamente realizada.

En casos poco frecuentes, puede aparecer un hematoma postoperatorio que ocasione dificultad respiratoria (alrededor del 1%), pudiendo requerir una intervención urgente para su drenaje.

Otros riesgos menores incluyen:

  • Alteraciones temporales de la voz por afectación del nervio laríngeo recurrente

  • Caída del párpado (síndrome de Horner)

Estas complicaciones, que ocurren en un 1–2% de los casos, suelen resolverse de forma espontánea en el plazo de unos meses.

La hernia discal lumbar se produce cuando parte del material interno del disco intervertebral se desplaza a través de una fisura de su envoltura externa y comprime las estructuras nerviosas situadas en el canal vertebral.
Dependiendo del nivel afectado, esta compresión puede involucrar las raíces nerviosas, el cono medular o la cola de caballo.

Este problema suele provocar un dolor lumbar intenso (lumbalgia) y, cuando el nervio queda atrapado, un dolor irradiado hacia la pierna conocido como ciática. En algunos casos pueden aparecer:

  • Pérdida de fuerza en determinados músculos

  • Hormigueos o alteraciones de la sensibilidad

  • Cambios en los reflejos

La detección precoz de estos síntomas, especialmente cuando existe pérdida de fuerza, es muy importante.

hernia discal lumbar

 


¿Por qué aparece una hernia discal lumbar?

La hernia discal suele formar parte de un proceso degenerativo del disco que se produce con el paso del tiempo.
La cirugía no revierte la degeneración del disco, pero sí está orientada a aliviar el dolor y los síntomas neurológicos causados por la compresión del nervio.


¿Cuándo está indicada la cirugía?

El tratamiento inicial suele ser conservador, mediante medicación, fisioterapia o infiltraciones.
👉 Cuando estos tratamientos no consiguen aliviar el dolor o existe afectación neurológica, se plantea la opción quirúrgica.


¿En qué consiste la cirugía de la hernia discal lumbar?

La intervención se realiza habitualmente por vía posterior.
Para acceder a la hernia se reseca una pequeña parte del hueso y del ligamento que cubren el canal vertebral (laminectomía y flavectomía).

A continuación se lleva a cabo:

  • La extirpación del material discal herniado (discectomía lumbar)

  • La liberación de las estructuras nerviosas comprimidas

Tras la descompresión, el dolor ciático suele mejorar de forma inmediata.


Recuperación tras la cirugía

  • El paciente puede levantarse y caminar al día siguiente

  • El alta hospitalaria suele producirse a las 24 horas

  • Se deja un pequeño apósito en la zona de la intervención

Cuando la compresión nerviosa ha sido prolongada o muy intensa, la recuperación neurológica puede ser incompleta o más lenta, incluso tras una cirugía técnicamente correcta.


Riesgos de la cirugía lumbar

Los riesgos específicos de esta intervención son poco frecuentes.

Entre ellos se incluyen:

  • Lesiones neurológicas (alrededor del 1%), que pueden manifestarse como alteraciones de la fuerza o de la sensibilidad

  • Fuga de líquido cefalorraquídeo (LCR) por lesión de la duramadre

    • Si se detecta durante la cirugía, se repara en el mismo acto

    • En casos puntuales puede requerir reposo o una nueva intervención

En aproximadamente un 2% de los casos, la hernia discal puede reaparecer (recidiva), ya sea a corto, medio o largo plazo, pudiendo requerir una nueva cirugía.

La estenosis de canal lumbar es el estrechamiento del canal vertebral en la zona baja de la espalda, lo que provoca compresión de las estructuras nerviosas. Dependiendo del nivel afectado, puede comprimirse el cono medular (en niveles lumbares altos) o las raíces nerviosas y la cola de caballo en los niveles inferiores.
Puede afectar a un solo nivel o a varios segmentos de la columna.

estenosis canal lumbar

 


¿Por qué aparece la estenosis lumbar?

La estenosis lumbar es más frecuente en personas de edad avanzada y suele estar relacionada con cambios degenerativos de la columna.
En personas más jóvenes puede aparecer por:

  • Estenosis congénita del canal

  • Lesiones traumáticas de la columna vertebral


Síntomas más habituales

Los síntomas suelen aparecer de forma progresiva y lenta.
Los más frecuentes son:

  • Sensación de pesadez o hormigueo en las piernas

  • Dolor o debilidad al caminar

  • Claudicación neurógena, con reducción importante de la distancia que se puede caminar

  • Dificultad para permanecer de pie durante mucho tiempo

Muchos pacientes caminan de forma espontánea ligeramente inclinados hacia delante, ya que esta postura aumenta el espacio del canal vertebral y les permite caminar algo más.


Tratamiento conservador

En fases iniciales, el tratamiento suele ser no quirúrgico, e incluye:

  • Medicación analgésica y antiinflamatoria

  • Modificación de actividades

  • Ejercicios específicos y fisioterapia

  • Uso puntual de faja lumbar

  • Infiltraciones epidurales

Estos tratamientos pueden aliviar los síntomas, aunque no corrigen el estrechamiento del canal.


¿Cuándo está indicada la cirugía?

Cuando los síntomas son persistentes, progresivos o limitan de forma importante la marcha y la calidad de vida, se plantea el tratamiento quirúrgico.

La cirugía consiste en una descompresión del canal vertebral para liberar las estructuras nerviosas comprimidas.
Se realiza habitualmente por vía posterior, ampliando el canal a nivel:

  • Central

  • Lateral

  • Foraminal

Para ello se retiran las estructuras óseas y ligamentosas responsables de la compresión, respetando las articulaciones para evitar inestabilidad vertebral.
👉 En la mayoría de los casos no es necesario utilizar tornillos ni barras.


Recuperación tras la cirugía

  • Se coloca un drenaje aspirativo durante 24–48 horas para evitar hematomas

  • El paciente suele levantarse al día siguiente

  • Se permiten paseos cortos

  • Se autoriza la sedestación

  • Se recomienda el uso de faja lumbar, especialmente si se han intervenido varios niveles

El alta hospitalaria suele producirse entre el segundo y cuarto día.


Riesgos de la cirugía de estenosis lumbar

Las complicaciones son poco frecuentes y las habituales de los abordajes posteriores lumbares:

  • Infección superficial o profunda (1–2%)

  • Afectación neurológica radicular (alrededor del 1%)

  • Lesión dural con fuga de líquido cefalorraquídeo (1%)

Estas complicaciones suelen ser reversibles con el tratamiento adecuado.

La mielopatía cervical es la afectación de la médula espinal a nivel del cuello, generalmente causada por una compresión progresiva y habitualmente relacionada con cambios degenerativos de la columna cervical.

En muchos casos, los pacientes pueden presentar síntomas leves o poco claros durante años, por lo que su diagnóstico requiere un alto grado de sospecha clínica.

mielopatia cervical

 


Síntomas de la mielopatía cervical

Los síntomas pueden variar según la zona de la médula afectada y el grado de compresión.
Los más habituales incluyen:

  • Pérdida de fuerza en brazos y/o piernas

  • Alteraciones de la sensibilidad (hormigueos, torpeza)

  • Problemas de equilibrio y marcha inestable

  • Dificultad para realizar movimientos finos con las manos

  • En casos más avanzados, alteraciones de la función de los esfínteres

Estos síntomas suelen aparecer de forma progresiva, aunque en algunos casos pueden empeorar de manera más rápida.


¿Cuándo está indicado el tratamiento quirúrgico?

El tratamiento de la mielopatía cervical suele ser quirúrgico, ya que la médula espinal es una estructura muy sensible y la compresión mantenida puede provocar daño neurológico irreversible.

El objetivo de la cirugía es descomprimir la médula espinal y evitar la progresión del deterioro neurológico.


¿En qué consiste la cirugía de la mielopatía cervical?

La técnica quirúrgica se elige en función de:

  • El número de niveles afectados

  • La localización de la compresión

  • La alineación de la columna cervical

Puede realizarse mediante:

Abordaje anterior

  • Extracción del disco (discectomía cervical)

  • En algunos casos, resección de uno o varios cuerpos vertebrales (corpectomía)

  • Colocación de dispositivos intervertebrales y placas de estabilización

Abordaje posterior

  • Descompresión mediante laminectomía (resección de las láminas)

  • O laminoplastia, ampliando el canal vertebral para liberar la médula

En ocasiones se combinan técnicas según la complejidad del caso.


Recuperación tras la cirugía

Tras la intervención:

  • Se utiliza un collarín cervical de protección

  • Se recomienda una dieta blanda o triturada durante los primeros días por la posible dificultad para tragar

  • El paciente puede levantarse y caminar desde el primer día

  • Se mantiene un drenaje durante las primeras 24 horas para evitar la formación de hematomas

La evolución clínica suele ser progresiva y depende del grado de afectación neurológica previo a la cirugía.


Riesgos de la cirugía cervical

Las complicaciones son poco frecuentes, aunque pueden variar según la vía de abordaje utilizada.

Los riesgos específicos incluyen:

  • Lesiones neurológicas (médula, raíces nerviosas o duramadre)

  • Lesiones vasculares (arteria vertebral o carótida)

Estas complicaciones son excepcionales (alrededor del 1%).
Cuando la médula o los nervios han estado comprimidos durante mucho tiempo, la recuperación puede ser incompleta o lenta, incluso tras una cirugía correctamente realizada.

En casos poco frecuentes, puede aparecer un hematoma cervical que ocasione dificultad respiratoria (alrededor del 1%), pudiendo requerir una intervención urgente para su drenaje.

Otros riesgos menos frecuentes incluyen:

  • Alteraciones temporales de la voz por afectación del nervio laríngeo recurrente

  • Caída del párpado (síndrome de Horner)

Estas complicaciones, que ocurren en aproximadamente un 1–2% de los casos, suelen resolverse en el plazo de unos meses.

La espondilolistesis ístmica ( o lítica) se produce cuando una vértebra se desplaza hacia delante sobre la que tiene debajo, debido a una pequeña fractura o defecto óseo en una zona llamada pars interarticularis, que conecta las articulaciones posteriores de la vértebra.

Este defecto óseo suele aparecer a edades tempranas, generalmente por microtraumatismos repetidos o esfuerzos en la columna. Sin embargo, en muchos casos los síntomas no aparecen hasta la edad adulta.

espondilolistesis lÍtica

 


¿Con qué frecuencia aparece?

Entre un 5 y un 7% de la población presenta una fractura de la pars interarticularis o una espondilolistesis ístmica.
👉 En la mayoría de los casos no produce síntomas (hasta un 80%).

Solo alrededor del 15–20% de los pacientes llegan a necesitar tratamiento quirúrgico.


Síntomas más frecuentes

Cuando la espondilolistesis ístmica es sintomática, puede provocar:

  • Dolor lumbar crónico

  • Dolor irradiado a una o ambas piernas

  • Rigidez lumbar

  • En casos más avanzados, afectación de los nervios de las extremidades inferiores


Tratamiento conservador

El tratamiento inicial suele ser no quirúrgico, especialmente en fases leves o moderadas, e incluye:

  • Analgésicos y antiinflamatorios

  • Ejercicios de potenciación de la musculatura lumbar y abdominal

  • Modificación de actividades

  • Uso puntual de ortesis o faja lumbar


¿Cuándo está indicada la cirugía?

La cirugía se plantea en casos de:

  • Dolor lumbar crónico que no responde al tratamiento conservador

  • Afectación neurológica en las piernas

  • Inestabilidad vertebral significativa

El objetivo de la intervención es estabilizar el segmento desplazado, aliviar el dolor y proteger las estructuras nerviosas.


¿En qué consiste la cirugía?

El tratamiento quirúrgico suele consistir en una artrodesis lumbar, es decir, la fusión del segmento afectado.

En la mayoría de los casos se utilizan:

  • Implantes de fijación (tornillos y barras)

  • Cajas intervertebrales para mejorar la estabilidad y favorecer la fusión ósea
    (técnicas como PLIF, TLIF u otras variantes)

La técnica se adapta a cada paciente según el grado de desplazamiento y los síntomas.


Recuperación tras la cirugía

  • El paciente puede levantarse al día siguiente

  • Se mantiene un drenaje durante aproximadamente 48 horas

  • No suele ser necesario el uso de corsé postoperatorio

  • Puede caminar y sentarse periodos cortos

  • El alta hospitalaria se produce habitualmente entre el tercer y cuarto día


Riesgos de la cirugía

Las complicaciones dependen del tipo de abordaje, aunque en general son poco frecuentes.

En los abordajes posteriores, el riesgo global es de aproximadamente un 4%, e incluye:

  • Infección (1–2%)

  • Déficit neurológico radicular (1%)

  • Fuga de líquido cefalorraquídeo por lesión dural (1%)

Estas complicaciones suelen ser reversibles con el tratamiento adecuado.

Cuando estamos de pie, las vértebras soportan fuerzas que tienden a que una vértebra se deslice sobre la que tiene debajo.
Estas fuerzas se compensan gracias al tono de la musculatura lumbar y abdominal.

Con el paso del tiempo, la columna pierde flexibilidad y se vuelve más rígida. Se produce una pérdida de la curvatura lumbar normal (lordosis), lo que genera un desequilibrio en la columna. Para compensarlo, aumentan las fuerzas que favorecen el deslizamiento vertebral.
Además, con el envejecimiento también se pierde tono muscular, lo que facilita la aparición de la espondilolistesis degenerativa.

espondilolistesis degenerativa

 


Síntomas más habituales

La espondilolistesis degenerativa suele manifestarse como:

  • Dolor lumbar crónico (lumbalgia)

  • Rigidez en la zona baja de la espalda

  • Dolor al permanecer de pie o caminar mucho tiempo

En algunos casos puede asociarse a:

  • Ciática

  • Síntomas de estenosis de canal lumbar, como dolor o debilidad en las piernas


Tratamiento conservador

El tratamiento inicial es no quirúrgico en la mayoría de los casos.

Un programa intensivo de ejercicio durante 3–4 meses es la forma más eficaz de mejorar la lumbalgia asociada a la espondilolistesis degenerativa.
Es fundamental:

  • Fortalecer la musculatura lumbar y abdominal

  • Trabajar la elasticidad de la musculatura de las piernas

  • Mejorar el control postural

Los antiinflamatorios son útiles en los periodos de reagudización del dolor, siempre durante periodos cortos.
Los relajantes musculares también pueden ayudar a controlar el dolor lumbar.


¿Cuándo está indicada la cirugía?

La cirugía se reserva para los casos más severos, cuando:

  • El dolor lumbar es realmente incapacitante

  • El tratamiento conservador ha fracasado

  • Existen síntomas neurológicos, como ciática o estenosis de canal

En estos casos, la cirugía puede resolver el dolor y mejorar de forma significativa la calidad de vida.


¿En qué consiste la cirugía?

La técnica de elección es la artrodesis vertebral, que consiste en:

  • Fusionar las vértebras afectadas para evitar el deslizamiento

  • Utilizar tornillos pediculares para estabilizar el segmento

  • Asociar una laminectomía para liberar los nervios comprimidos

En algunos casos se utilizan cajas intervertebrales para mejorar la estabilidad y favorecer la fusión ósea, mediante diferentes abordajes:

  • PLIF

  • TLIF

  • ALIF

La técnica se selecciona de forma individualizada según cada paciente.


Recuperación tras la cirugía

  • Se mantiene un drenaje durante aproximadamente 48 horas

  • El paciente puede levantarse entre las 24 y 48 horas

  • Se utiliza una sonda urinaria hasta que el paciente se incorpora

  • Se permiten paseos cortos y sedestación durante periodos limitados

  • El control del dolor se realiza mediante analgesia continua

  • El alta hospitalaria suele producirse entre el tercer y cuarto día

En cirugías de varios niveles, este proceso puede alargarse ligeramente.


Riesgos de la cirugía

Las complicaciones dependen del tipo de abordaje, aunque en general son poco frecuentes.

En los abordajes posteriores, el riesgo global es de alrededor del 4%, e incluye:

  • Infección (1–2%)

  • Déficit neurológico radicular (1%)

  • Fuga de líquido cefalorraquídeo por lesión dural (1%)

Estas complicaciones suelen ser reversibles con el tratamiento adecuado.
En cirugías extensas de múltiples niveles, puede existir un riesgo mayor de pérdida sanguínea, pudiendo requerir transfusión en casos puntuales.

La prótesis de disco cervical, también llamada artroplastia cervical, es una técnica quirúrgica que consiste en descomprimir la médula espinal y/o las raíces nerviosas mediante la extracción del disco dañado (discectomía cervical) y su sustitución por una prótesis móvil.

La intervención se realiza habitualmente por la parte anterior del cuello y permite reconstruir el espacio del disco retirado manteniendo el movimiento natural del segmento cervical.

prÓtesis de disco cervical

 


¿Cuál es el objetivo de la prótesis de disco cervical?

A diferencia de la artrodesis cervical (fusión), la prótesis de disco tiene como objetivo:

  • Mantener la movilidad del cuello

  • Reducir la sobrecarga sobre los discos vecinos

  • Aliviar el dolor y los síntomas neurológicos derivados de la compresión nerviosa

No todos los pacientes son candidatos a este tipo de cirugía, por lo que una valoración especializada es fundamental.


Recuperación tras la cirugía

Tras la intervención:

  • Se coloca un drenaje temporal para evitar la formación de hematomas, que suele retirarse a las 24 horas

  • Es frecuente notar dificultad para tragar (disfagia), que normalmente se resuelve de forma espontánea en pocas semanas

  • El paciente puede levantarse al día siguiente

  • El alta hospitalaria suele producirse al segundo día

  • Se recomienda el uso de un collarín blando durante las primeras semanas

La recuperación suele ser rápida y progresiva.


Riesgos de la cirugía de prótesis cervical

Como en cualquier intervención quirúrgica, existen riesgos, aunque son poco frecuentes.

Los riesgos específicos incluyen:

  • Lesiones neurológicas (médula espinal, raíces nerviosas o duramadre)

  • Lesiones vasculares (arteria vertebral o carótida)

Estas complicaciones son excepcionales (alrededor del 1%).
Cuando la compresión nerviosa o medular ha sido prolongada, la recuperación neurológica puede ser incompleta o lenta, incluso tras una descompresión correcta.

En casos poco frecuentes, puede aparecer un hematoma cervical que ocasione dificultad respiratoria (aproximadamente en el 1% de los casos), pudiendo requerir una intervención urgente para su drenaje.

Otros riesgos menos frecuentes incluyen:

  • Alteraciones temporales de la voz por afectación del nervio laríngeo recurrente

  • Caída del párpado (síndrome de Horner)

Estas complicaciones, que se presentan en torno al 1–2% de los casos, suelen resolverse en el plazo de unos meses.

La deformidad del adulto, también conocida como escoliosis degenerativa, es una patología de la columna que puede provocar dolor importante, limitación funcional e incapacidad progresiva.

El objetivo del tratamiento quirúrgico es:

  • Corregir la deformidad

  • Proteger las estructuras neurológicas (médula espinal y raíces nerviosas)

  • Mantener la columna en una posición equilibrada y estable

  • Evitar la progresión de la deformidad, ya que esta puede producir lesiones neurológicas más graves con el tiempo.

deformidad del adulto

 


¿En qué consiste la cirugía de la deformidad del adulto?

Para estabilizar y corregir la columna se utilizan implantes metálicos, como:

  • Tornillos pediculares

  • Cajas intervertebrales entre los cuerpos vertebrales

De este modo se consigue una artrodesis circunferencial, es decir, una fusión sólida y definitiva de los segmentos afectados.

Para favorecer la unión ósea se asocia:

  • Injerto óseo, que puede ser local, de la cresta ilíaca o procedente de banco de huesos

  • En algunos casos, sustitutos óseos


Vías de abordaje quirúrgico

La cirugía se realiza habitualmente por vía posterior, aunque en casos complejos puede ser necesario:

  • Un doble abordaje (anterior y posterior)

  • Realizar la cirugía en un solo tiempo quirúrgico o en intervenciones separadas

En determinadas deformidades más severas, puede ser necesario realizar osteotomías vertebrales, que son técnicas más complejas destinadas a conseguir una mayor corrección angular de la columna.


Riesgos de la cirugía de deformidad vertebral

La cirugía de corrección de deformidades es una cirugía compleja, y sus riesgos son mayores que en intervenciones más simples de la columna.

Los riesgos específicos incluyen:

  • Lesiones neurológicas, aunque poco frecuentes, que pueden ser graves
    (alteraciones motoras o sensitivas, síndrome de cola de caballo, disfunciones sexuales)

Para reducir estos riesgos, se utiliza de forma habitual la monitorización neurofisiológica intraoperatoria, realizada por especialistas, que permite controlar en tiempo real la función neurológica durante la cirugía.

Otros riesgos específicos son:

  • Persistencia de dolor residual

  • Recidiva de la deformidad

  • Aparición de deformidades en los segmentos adyacentes (por encima o por debajo de la zona operada), que pueden requerir una nueva intervención

En términos generales:

  • El riesgo global en la corrección de deformidades del adolescente se sitúa en torno al 10%

  • En la deformidad del adulto, estos riesgos pueden aumentar hasta el 25–30%

  • La posibilidad de reintervención en adultos se sitúa aproximadamente en el 25%


Fracaso de la artrodesis y factores de riesgo

Existe la posibilidad de fracaso de la artrodesis, siendo la causa más frecuente la falta de unión del injerto óseo (pseudoartrosis).

El tabaco es un factor de riesgo claramente demostrado para la falta de consolidación ósea.
👉 Por este motivo, se recomienda dejar o reducir de forma significativa el hábito tabáquico al menos dos o tres meses antes de la cirugía.

Si se produce una pseudoartrosis, puede ser necesaria una nueva intervención para aportar más injerto óseo y revisar la instrumentación vertebral.

La radiofrecuencia lumbar, también conocida como rizólisis, es un tratamiento mínimamente invasivo indicado para el control del dolor lumbar crónico, especialmente cuando este se origina en las articulaciones facetarias de la columna.

No se trata de una cirugía y su objetivo es interrumpir la transmisión del dolor, sin alterar la estructura de la columna vertebral.

radiofrecuencia lumbar (rizolisis)

 


¿En qué consiste la radiofrecuencia lumbar?

La técnica consiste en aplicar energía de radiofrecuencia sobre los pequeños nervios responsables de transmitir el dolor desde las articulaciones de la columna.

Este procedimiento:

  • Se realiza con control radiológico

  • No requiere incisiones quirúrgicas

  • Actúa de forma selectiva sobre el nervio del dolor

  • No daña la médula ni las raíces nerviosas

rizolisis


¿Para quién está indicada?

La radiofrecuencia lumbar está indicada en pacientes con:

  • Dolor lumbar crónico de origen facetario

  • Artrosis de las articulaciones facetarias

  • Dolor lumbar mecánico persistente

  • Buena respuesta previa a infiltraciones diagnósticas

Es especialmente útil cuando el tratamiento conservador no ha sido suficiente y no existe indicación quirúrgica.


Beneficios de la radiofrecuencia

  • Alivio significativo del dolor

  • Procedimiento ambulatorio

  • Recuperación rápida

  • Reducción del consumo de analgésicos

  • Mejora de la calidad de vida

El efecto de la radiofrecuencia no es permanente, ya que los nervios pueden regenerarse con el tiempo.
En muchos casos, el alivio del dolor puede durar meses o incluso más de un año.


Recuperación tras el procedimiento

  • El paciente puede levantarse y caminar el mismo día

  • Puede retomar la actividad habitual de forma progresiva

  • Es normal notar una ligera molestia local durante los primeros días


Riesgos del tratamiento

La radiofrecuencia lumbar es un procedimiento seguro, con un riesgo de complicaciones muy bajo.

De forma excepcional pueden aparecer:

  • Molestias locales transitorias

  • Pequeños hematomas

  • Aumento temporal del dolor

Las complicaciones graves son muy poco frecuentes.

Decisiones médicas con información clara

Cada paciente es diferente. El tratamiento adecuado depende de su diagnóstico, síntomas y situación personal. Una valoración especializada es clave para tomar la mejor decisión.

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